domingo, 15 de junio de 2014

LA MUERTE


Muerte cruel y despiadada,
Naturaleza de la existencia,
Tu, que te llevas almas sin delicadeza,
Dejando atrás los sentimientos rotos en un solo segundo,
Sin saber a quien haces daño o quizás disfrutas el maltrato,
De ver sufrir a los demás que dejas atrás en el mundo de los vivos,
Sin dejarles tiempo para despedirse de los suyos, esperándoles
Cuando menos se lo esperan, esperando la oscuridad.
Te mataría con mis propias manos,
Borraría tu existencia para ganar tiempo a la vida,
Eres ángel pero también demonio,
Eres veneno que marca cuando tocas,
Silenciando las mentes ajenas que duermes cuando se te antoja.
La mayoría de las veces  ni avisas,
Son muchas las esperanzas que nos quitas,
Nos haces sufrir con dolor y otras ni apareces en vista,
Y cuando nos damos cuenta,
Ya estamos atrapados con tu presencia.
Nos atrapas con tus ropas raídas color negro,
Tristes y solitarias con tu aspecto ensombrecedor,
Sin expresión, ni temor.
Fría como el hielo y la desesperación con tus ojos vacios,
Sucios, llorosos, y con esas descripciones siniestras,
Coges la primera alma que se te pone en bandeja: (nosotros).
Y cambias tu rumbo del norte,
Al sur, del este, y el oeste y…
¿Para que?, para que nos lleves a la luz,
Y dejemos de existir.
Para el que la busca, lo tiene más fácil,
Para el que no, mas difícil.
La muerte en todas sus formas, sigue siendo una zorra implacable.


    
                   

No hay comentarios:

Publicar un comentario