lunes, 20 de julio de 2026

GUERRERA DE LA VIDA (TERCER CAPITULO)

 

Ya fue hora de buscar amistades. Al principio, me daba miedo entrar en algún grupo por todo lo que había pasado. Las preguntas que siempre rondaban en mi cabeza eran, y si no me aceptan tal y como soy.

Como os dije antes, las cosas marcan, pero gracias a Dios, no vuelven a ser iguales. Que yo recuerde, me metí en tres grupos. Antes no existían los móviles con las tecnologías que tenemos ahora, solo nos comunicábamos por Messenger y ahí en un periódico donde se anunciaban muchos anuncios de amistades y ahí es donde las encontré.

Parecían buena gente, éramos todas chicas a parte del novio de una de ellas que a veces venía con ella. Todo súper bien, hacíamos de todas las quedadas posibles, comidas, camping, piscina, sala de fiestas…

Pero todo cambio cuando ya nadie quedaba. Además, fue un momento en el que ya no me apetecía quedar. En primer lugar, me aburría, porque yo no bebo y siempre me tocaba a mí cargar con la borracha del grupo. Lo sé, esta feo llamarla así. Ella tenía muchos problemas y me lo contaba todo, bebía tanto, que no se le entendía la mayoría de las veces. Estaba tan cansada de tener que esperar al metro para irme a casa… Que claro, el problema es que yo no vivo en Madrid y la mayoría si, entonces me tengo que buscar la vida sea como sea en encontrar a tiempo un medio de transporte y me quedaba siempre con ella, mientras ya todas se iban a casa. En segundo lugar, se portaron mal conmigo en varias ocasiones, ya que yo con mi trabajo tan complicado a penas podía quedar y un día, planearon una quedada que no sé dónde fueron ni me importa

 Y me entere por una de ella por casualidad y la pregunte:

- ¿Habéis quedado?

Y la chica me dijo: si

Y yo:- ¡joder anda que avisáis! Que os dije que libraba.

Tampoco preguntaban, ¿cómo pensaban que me tomaría las cosas?

En segundo lugar, Tampoco se portaron muy bien con mi hermana que me la lleve conmigo para que la conocieran y para que se abriera con ellas ya que en esa época era súper tímida. Pero todo fue al contrario, en vez de apoyarla, se rieron de ella y no me sentó nada bien. Una de las chicas me llamo por teléfono pero lo cogió mi madre y la dijo que a ver si lo hablábamos porque se estaban diciendo cosas muy fuertes.

Lo hablamos porque no quería discutir con ella y más o menos lo arregle, pero ya no fue igual.

En tercer lugar: Mi cumpleaños. Para mí la amistad es estar en todo con tus amigos, en lo bueno y en lo malo y en las celebraciones. Sera porque como hable más adelante, en mi infancia, compartía todo con mi mejor amiga. Entonces, llego el día de mi cumpleaños y nadie se acordó de mí. Ni un hola felicidades, ni que los cumplas más. No entendí tanta tontería, hasta que me arte y decidí no ponerme en contacto con ellas nunca más. Eran comportamientos muy raros que no conseguía entenderlas el porqué de tanta gilipollez.

La única que merecía la pena era una chica, de nombre… Vamos a llamarla Adela, que se reían mucho de ella porque se parecía a Ana botella la mujer del ex presidente Aznar y nos hacía gracia, pero yo nunca le decía nada, eran ellas que la chinchaban demasiado y un día quedamos porque la muchacha quería saber que era de mí y porque decidí dejar de salir con ellas. Se lo conté todo, y la dije que no quería decírselo pero que se reían de ella. Ella lo sabía me dijo y se puso casi a llorar. La dije que no merecía la pena que se merecía mejores amigas que esas.  Francamente, me dio lastima, pero no soportaba tanta falsedad en  como la trataban. Había veces que la defendía, pero ellas hacían oídos sordos.

 Después de un año y medio más o menos, me escribió una de ellas, preguntándome como estoy y que no quería perder la amistad conmigo. No la conteste, porque como bien sabéis, una vez te hacen daño, ya no quieres volver a pasar por lo mismo.

 

 


 

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