Ya fue hora de buscar
amistades. Al principio, me daba miedo entrar en algún grupo por todo lo que
había pasado. Las preguntas que siempre rondaban en mi cabeza eran, y si no me
aceptan tal y como soy.
Como os dije antes, las cosas marcan, pero gracias a Dios, no vuelven a ser iguales. Que yo recuerde, me metí en tres grupos. Antes no existían los móviles con las tecnologías que tenemos ahora, solo nos comunicábamos por Messenger y ahí en un periódico donde se anunciaban muchos anuncios de amistades y ahí es donde las encontré.
Parecían buena gente, éramos
todas chicas a parte del novio de una de ellas que a veces venía con ella. Todo
súper bien, hacíamos de todas las quedadas posibles, comidas, camping, piscina,
sala de fiestas…
Pero todo cambio cuando
ya nadie quedaba. Además, fue un momento en el que ya no me apetecía quedar. En
primer lugar, me aburría, porque yo no bebo y siempre me tocaba a mí cargar con
la borracha del grupo. Lo sé, esta feo llamarla así. Ella tenía muchos
problemas y me lo contaba todo, bebía tanto, que no se le entendía la mayoría
de las veces. Estaba tan cansada de tener que esperar al metro para irme a
casa… Que claro, el problema es que yo no vivo en Madrid y la mayoría si,
entonces me tengo que buscar la vida sea como sea en encontrar a tiempo un
medio de transporte y me quedaba siempre con ella, mientras ya todas se iban a
casa. En segundo lugar, se portaron mal conmigo en varias ocasiones, ya que yo
con mi trabajo tan complicado a penas podía quedar y un día, planearon una
quedada que no sé dónde fueron ni me importa
Y me entere por una de ella por casualidad y la pregunte:
- ¿Habéis quedado?
Y la chica me dijo: si
Y yo:- ¡joder anda que avisáis! Que os dije que libraba.
Tampoco preguntaban, ¿cómo pensaban que me tomaría las cosas?
En segundo lugar, Tampoco
se portaron muy bien con mi hermana que me la lleve conmigo para que la
conocieran y para que se abriera con ellas ya que en esa época era súper
tímida. Pero todo fue al contrario, en vez de apoyarla, se rieron de ella y no
me sentó nada bien. Una de las chicas me llamo por teléfono pero lo cogió mi
madre y la dijo que a ver si lo hablábamos porque se estaban diciendo cosas muy
fuertes.
Lo hablamos porque no quería discutir con ella y más o menos lo arregle, pero ya no fue igual.
En tercer lugar: Mi cumpleaños. Para mí la amistad es estar en todo con tus amigos, en lo bueno y en lo malo y en las celebraciones. Sera porque como hable más adelante, en mi infancia, compartía todo con mi mejor amiga. Entonces, llego el día de mi cumpleaños y nadie se acordó de mí. Ni un hola felicidades, ni que los cumplas más. No entendí tanta tontería, hasta que me arte y decidí no ponerme en contacto con ellas nunca más. Eran comportamientos muy raros que no conseguía entenderlas el porqué de tanta gilipollez.
La única que merecía la
pena era una chica, de nombre… Vamos a llamarla Adela, que se reían mucho de
ella porque se parecía a Ana botella la mujer del ex presidente Aznar y nos hacía
gracia, pero yo nunca le decía nada, eran ellas que la chinchaban demasiado y
un día quedamos porque la muchacha quería saber que era de mí y porque decidí
dejar de salir con ellas. Se lo conté todo, y la dije que no quería decírselo
pero que se reían de ella. Ella lo sabía me dijo y se puso casi a llorar. La
dije que no merecía la pena que se merecía mejores amigas que esas. Francamente, me dio lastima, pero no soportaba
tanta falsedad en como la trataban. Había
veces que la defendía, pero ellas hacían oídos sordos.
Después de un año y medio más o menos, me
escribió una de ellas, preguntándome como estoy y que no quería perder la
amistad conmigo. No la conteste, porque como bien sabéis, una vez te hacen
daño, ya no quieres volver a pasar por lo mismo.

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