Tarde mucho tiempo, en
volver a buscar amistades. Solo eran decepciones por todos lados. Nadie
acompañaba demasiado y no sabías a quien te volverías a encontrar. Se habían
inventado las nuevas tecnologías en los teléfonos móviles y empezaron a
aparecer las redes sociales como: Facebook, Twitter, Instagram… y no nos olvidemos del whatsapp. Hasta había
paginas online de amistades para todo. Senderismo, club del libro, juegos… Pues
ahí encontré el segundo grupo. Había tanta gente en él, que eran unas 40
personas. Lógicamente no todos hablaban, o quedaban, ya se conocían algunos y compartían
gustos y aficiones. En principio, en este grupo, tenías que presentarte decir
de donde eras y mandar una foto. Le dije a la administradora que me diera
tiempo para mandarla ya que me daba corte enviar mi careto a todos los que no
conocía ella acepto si problemas. Aunque el grupo estaba muy bien en cuanto a
quedadas y demás, y no todo fue muy bien. Poco duro, creo que un año y medio o
así. La administradora que llevaba el grupo, encontró pareja dentro de él y se
fue. Dejando el grupo a otra chica con la que tenía más confianza. ¿Qué
ocurrió? Pues que el grupo lo cerro, digamos que quiso un lavado de cara y creo
otro y aparte creo otro más para las chicas con las que ya conocía y tenía más
confianza nombrándolas administradoras incluyéndome a mí. No me hacía mucha
gracia pero acepte a ver qué tal iría toda esa movida. Con el tiempo, iba
conociéndolas, me caían bien, quedábamos entre nosotras en algunas ocasiones
como ir al cine o algún evento.
Pero luego no me
gustaba como se llevaba el grupo. Cuando entraba gente nueva, en el general,
que la mayoría siempre eran chicos, ellas criticaban y hablaban de lo guapo,
feo o bueno que eran algunos, en nuestro grupo, vamos a llamarlo clandestino,
porque esa era lo que en realidad representaba el grupo de administradoras aunque
ninguna dijera nada. Era como si el
grupo solo estuviera al beneficio de ellas para buscar a un tío y acostarse con
él. Me acuerdo que una de ellas hablaba sobre que se había acostado con uno que
era vigilante de Prosegur y le llamaba el empotrador. Ese chaval, había durado
poco en el grupo, no me extraña, ya que fue visto y no visto. Luego me
criticaban a mí porque no paraba de trabajar. En esos años trabajaba en un
puesto que me ocupaba la mayor parte del tiempo y apenas tenía tiempo de salir
a disfrutar, pero ellas no lo entendían o ni lo entendieron nunca. Os acordáis
cuando os dije que me habían criticado porque la vida era salir beber y follar,
pues fueron ellas, de ahí a toda esa polémica de buscarse un tío y solo tener
sexo de una noche, ni que se estuviera tan desesperada, o le llevaran toda la
vida en ello. Pero claro, si no bailas al mismo son que ellas o de cualquiera
no eres igual. Al final el grupo se disolvió y yo no quise saber nada más de grupos,
otra vez. Seguíamos el contacto entre nosotras después de aquello, pero ya no
fue igual y deje de escribirlas, tampoco merecía la pena porque buscaban lo que
buscaban y yo no entraba al trapo. ¿Decepcionante verdad? Pues todavía no os he
contado lo del tercer grupo donde me metí. Leer atentos, aunque no hay mucho
que os pueda contar.

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