Seguro
que más de una vez, te has sentido mal por las veces que has tenido que ir al
colegio, instituto, universidad, trabajo…O a cualquier sitio donde no te
encuentres seguro. No te preocupes, no es nada nuevo. Los que sufrimos acoso,
nos sentimos así. Estamos pasando por un momento delicado, que no sabemos cómo
gestionarlo. No se lo contamos a nadie porque tenemos miedo, vergüenza o
simplemente el hecho, de perder tu puesto de trabajo, clases y demás y de que
te preguntes: Porque a mí.
El
acoso laboral, a la que he estado sometida, empezó hace 9 años. Nunca imagine
que podía pasarme a mí. Yo, que nunca le he hecho daño a nadie, que soy una
mujer humilde, leal, que se lleva bien con los demás, que siempre estoy
dispuesta a ayudar y a dar todo por los que quiero, aunque me quede sin nada.
No es que yo lo diga, es que para la gente que me conoce lo sabe, mis
compañeros de trabajo, personal del trabajo, mis amigos, mi familia….que soy
una buena persona y que no me merezco lo que me ha sucedido. Que cuando voy por
la calle, procuro no matar a ninguna hormiga que se cruza por la acera,
calurosa, corriendo en pleno verano, como si fuera un correcaminos. Hasta mi
sobrino me llama la paz mundial, porque nunca me pego con nadie, en el juego de
Stumble Guys al que jugamos los dos. Consiste en ganar recompensas y ser el
primero, pero para conseguirlo, a veces
en los retos, la gente pega a saco y yo no, por eso me acaban matando
virtualmente. De ahí a que mi sobrino me llame así. Para que veáis, lo mala que
es la gente y lo que es capaz de conseguir con solo joderles la vida o en este
caso, la reputación a los demás. Pero me estoy precipitando.
Estaba
pensando, en cómo puedo empezar a hablar de lo que para mí ha sido en estos
últimos años una pesadilla, de la que nunca pensé que saldría. Así que de momento, os contare parte
de mi vida, no toda, claro esta, para no aburriros y que me conozcáis como soy.
La anécdota más divertida, es que tenía prisa
por nacer y casi nazco en el taxi de mi abuelo. Los médicos y enfermeras no
creían a mi madre, porque había mujeres que llevaban en el hospital hasta tres
días, para dar a luz. Pero mi santa madre, fue el mismo día, hasta que vieron
mi cabeza salir y correr a sacarme al mundo.
Después
de aquello, tuve una infancia feliz, no me puedo quejar, he sido afortunada
tanto yo, como mi hermana. Me acuerdo que la vecina de mi abuelo me preguntaba
que quería si hermanito o hermanita y yo con mi timidez de una niña de 6 años subiendo
las escaleras del rellano del portal grite: ¡Hermanita!
Y así,
5 años después, nació mi hermana. Mi madre tuvo un parto muy difícil y mi
hermana casi se muere. Nació muy pequeña y apenas pesaba nada, la vi a ver en
el hospital, le toque la mano y la tenía arrugada, de color pálida. Me asuste y
enseguida quite mi mano de la impresión. Y ahí está, toda una mujer, madre de
dos niños y aguantando a su marido
gruñón, que no acompaña nada.
Mi
madre y mi hermana, son mis personas favoritas de este mundo. Mi madre se quedó
viuda muy joven, con 36 años y con dos niñas pequeñas de 11 y 6 tuvo que
sacarnos adelante ella sola sin ayuda de nadie, ni de sus suegros. Nos ha
criado bien, incluso éramos la envidia del barrio. Y Mi hermana, lo hace casi todo sola. Limpia la
casa, baña a los niños, les ayuda con los deberes, les da de comer, los lleva
al colegio, va al trabajo... Parece madre soltera la verdad, con todo lo que
hace que no para. Por eso la admiro,
porque es una mujer guerrera como mi madre.
Yo
también soy una mujer guerrera, al menos me siento así. Hemos sacado la
fortaleza de mi madre y por muy mal que vayan las cosas, nunca se rinde. Toda
mi vida, he tenido que pelear por todo, nadie me ha regalado nada, yo sola
estoy aquí, porque he peleado por ello y sobrevivido a lo peor del mundo. Soy
huérfana de padre, aunque eso, ya no me importa. He vencido a la muerte dos
veces, sufrí acoso escolar, por mi físico y mi altura. Aunque en mis tiempos,
no lo llamaban acoso escolar, porque esas palabras no existían en el abecedario
de la agenda escolar, simplemente lo llamaban cosas de críos. ¿Cosas de críos?
Una mierda, que te llamen gorda y gigante, eso marca de por vida. Una profesora
me decía que si me volvían a llamar gorda, que les dijera: Más vale tener que
no desear, pero ella que no arreglaba el problema y los demás que eso no les
frenaba, aquí nunca pasaba nada. Esta feo decirlo, pero solo les faltó decir,
que lo resuelvan y se maten entre ellos. Por eso la palabra gorda no me gusta,
es mal sonante, fea y te falta al respeto. Prefiero llamarme a mí misma
rellenita y listo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario